Tras un siglo de agonía, el dialecto hablado en las siete villas del valle del Roncal se ha extinguido. El retroceso comenzó a constatarse a mediados del siglo XIX, y se consumó a finales del XX al fallecer la última hablante.
El dialecto llevaba, desde luego, muchos siglos emplazado ante la lengua romance de las tierras aragonesas; además, la actividad económica de los roncaleses (pastores transhumantes, almadieros) les llevó a desenvolverse en zonas donde el vascuence era desconocido.
Esta peculiar posición geográfica, que tanto aceleró su ruina, también contribuyó a dotar a este dialecto de una fuerte personalidad, distinguiéndose hasta cuatro variedades locales: Vidángoz, Urzainqui, Isaba y Uztárroz.
Se han conservado numerosos textos religiosos del siglo XIX escritos en roncalés, y también un puñado de grabaciones sonoras. Recientemente se ha publicado un diccionario.
El dialecto roncalés se ha hablado en las siete villas del valle de Roncal. Hoy ya se ha extinguido después de un siglo de agonía.
A mediados del XIX ya se constataba el retroceso del vascuence en el sur del valle, y a finales del siglo XX moría la última hablante de este dialecto.
A pesar de no ser un dialecto muy extenso dentro del dialecto roncalés se han distinguido cuatro variedades diferentes: Vidángoz, Urzainqui, Isaba y Uztarroz.
Bonaparte consideró el roncalés como una variante del suletino, aunque ya en época posterior Azkue lo clasificó como dialecto independiente, tal y como se hace en el Diccionario General Vasco y en esta publicación.
Koldo Zuazo prefiere hablar del dialecto navarro oriental , denominación en la que engloba al salacenco y al roncalés.
Los hablantes del dialecto roncalés han estado durante siglos en la frontera lingüística romance. Geográficamente tanto por el este como por el sur y el suroeste, donde limita con valles y localidades aragonesas, el roncalés se ha visto rodeado de hablas romances (aunque parece probado que los del valle de Echo hablaban un dialecto vasco hasta la Alta Edad Media).
Además su actividad económica, pastoreo y almadías, llevó a los hombres de Roncal a desplazarse a zonas donde el vascuence era desconocido: Valle del Ebro. Esta peculiar posición geográfica del dialecto roncalés ha sido la causa de su fuerte personalidad.
Disponemos de numerosos textos religiosos en roncalés, fundamentalmente del siglo XIX. En la fonoteca del Euskera de Navarra también hay grabaciones en las que se recoge el vascuence de Isaba y Uztárroz.
Recientemente se ha publicado un diccionario roncalés-castellano, realizado por Bernardo Estornés.
| Roncalés | Castellano | Salacenco |
| Alkea | Vergüenza | Alkea |
| Bilua/Illie | Pelo | Biloa/ilea |
| Biarria | Oreja | Begarria |
| Lantxerra | Nube | Lañoa |
| Orena | Hora | Orona |
| Burduña/burruña | Hierro | Burriña |
| Orzilaria | Viernes | Orzilaria |
| Bortz | Cinco | Bortz |
| Irur | Tres | Irur |
| Arratoia | Rata | Arratoa |
| Laurogei | Ochenta | Laurogei |
| Onki xin | Bienvenido | Ongi xin |
| Erran | Decir | Erran |
| Gra | Somos | Gra |
| Gizon kaur | Este hombre | Gizon kau |
Vascuence unificado
Soilik! Aitarekin ez hainbeste, amarekin eta izeba bat bait genuen, amaren ahizpa, erraten zidaten guztia euskaraz, eta nik ba holaxe ikasi nuen. Eta orain dun, ene amak, bizi naun ni ama baino hogeitalau urte gehiago, bizi niela, eta eztut hitz eginen inorekin, horren… erraten dudala amonarekin…
Castellano
¡Sólo! Con el padre no tanto, con la madre y con la tía que teníamos, hermana de mi madre, me hablaban siempre en vascuence, y así aprendí yo. Y ahora es, mi madre, que yo ya he vivido 24 años más que mi madre, y no hablaré con nadie, eso… que digo con la abuela…